viernes, 23 de octubre de 2015

Datos Religiosos a San Roque en Alicante en el siglo XVII

del libro ILICE ILUSTRADA.  Historia de la muy noble, leal y fidelísima ciudad de Alicante.

316. Son también sus Patronos S.Sebastian Martir y S.Roque Abogados contra la peste, y festeja sus dias con procesión general.  Y en el año de 1677 renovó el patrocinio á S.Roque por aver esperimentado con especialidad esse su proteccion contra la peste.

125.  Eran tan grandes las tinieblas de la universal perturbacion de los vezinos, y tan deplorables los estragos, que causaba la Peste, que el Cabildo delibero, que no perdiessen la presencia á las Distribuciones, y emolumentos los Canonigos, que por temor del contagio quisieran salir de la Ciudad, siguiendo el exemplo de los muchos seculares, que pusieron tierra en medio para no incurrir en el mal.  Mas no por esto dexaba las deprecaciones a Dios, para merecer sus divinas misericordias en tan urgente riesgo, pues a mas de las Letanias de todos los dias, hacia una Procesion general a Santa Maria, y a la Hermita de S.Roque, clamando tacitamente por la Piedad y Clemencia Divina.
126.  Asi mismo la Ciudad traxo en Procession del Convento la Insigne Reliquia de la Santisima Faz de Christo, la expuso patente en el Altar Mayor de S.Nicolas, y empezó una devotissima Rogativa.  Allí concurrian los Fieles a derramar sus corazones en lagrimas por los ojos en ardientes suspiros, pidiendo a Dios misericordia, y rogando que embaynasse la espada de su ira.  Era de edificacion el ver, que en todo el dia, y en toda la noche no se vaciaba jamas la Iglesia, de hombres y mugeres, que presentaban los memoriales de sus suplicas a la Santissima Faz, para que propiciasse su enojo, y extinguiesse las llamas del contagio.  Concurrian tambien a S.Roque y a S.Sebastian, para que como Patronos y Abogados de la Ciudad interpusieran su intercession con Dios y nos recabassen el alivio.

GASTO ASIGNADO EL 18 DICIEMBRE 1669 FIESTA DE LA ASUNCIÓN

de los Estatutos, para el Govierno de la Ciudad de Alicante concedidos por las C.R.M.del Rey N.S. D. Carlos II, en 18 de diziembre,  1669.

En el apartado de Gastos de las Fiestas que hace la Ciudad ( Gasto de las Fiestas que haze la Ciudad de Alicante ).

El gasto de la Fiesta de Nuestra Señora de la Asunción en el día de San Roque, dos libras al Predicador y la limosna de la Procesión ( El gafto de la Fiefta de Nueftra Señora de la Affunpcion, en el dia de San Roque, dos libras al Predicador y la limofna de la Procefsion ).

Don Carlos II, Rey de Caftilla, de Aragon, de Leon, de las dos Sicilias, de Jerufalen, de Portugal, de Vngria, de Dalmacia, de Croacia, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Cordova, de Corcega, de Murcia, de Jaèn, de los Algarbes, de Algecira, de Gibraltàr, de las Iflas de Canaria, Indias Orientales y Occidentales, Iflas, y Tierra firme del Mar Occeano. Archiduque de Auftria, Duque de Borgoña, de Bravante, de Milàn, de Atenas, y Neopatria, Conde de Abfpurg, de Flandes, de Tirol, de Barcelona, y Cerdeña, Marquès de Oriftan, Conde de Goceano.

En Orihula, por Jayme Mesnier, Impreffor de la Ciudad, en la Calle Mayor. Año 1699.

lunes, 28 de abril de 2014

domingo, 2 de marzo de 2014

HALLAZGOS POR LA CALLE INSTITUTO, TORRE DE LA POLVORA Y ALREDEDORES

del libro Los Orígenes de la Ciudad de Alicante, editorial Instituto de Estudios Juan Gil - Albert, escrito por Lorenzo Abad Casal (Catedrático de Arqueología, Epigrafía y Numismática de la Universidad de Alicante).

Aún cita el P. Maltés otros restos romanos conservados en su época: numerosos fragmentos de terra sigillata en los albacares del castilllo de Santa Bárbara, parte de otro acueducto en la zona de Los Antigones y sobre todo la Torre de la Pólvora, al lado de la Puerta Ferrissa, en la Villavieja.   Esta, según él, era de sillares y difería considerablemente de todas las demás de la muralla, por lo que considera podría tratarse de una construcción romana; había conservado, hasta poco tiempo antes, dos toros de piedra como remate, que un día fueron derribados y, tras un largo abandono, llevados a Monforte para colocarlos al lado de la escalera de la iglesia parroquial.  Si se trata realmente de una torre romana, cosa hoy difícil de asegurar, ya que no conocemos ningún grabado de ella, habría que pensar posiblemente en una torre funeraria, del tipo de la de Villajoyosa, situada en las proximidades de la calzada que unía Los Antigones con el Tossal y que en un determinado momento se aprovechó como una torre más de la muralla de Alicante.  Es posible, aunque no pueda asegurarse, que los dos toros de que habla Maltés sean los que hace años aparecieron en una gravera cercana a Monforte, ya que se encontraron desprovistos de todo contexto arqueológico y parecía que habían sido allí arrojados.  Se trata, no obstante, de toros de tipo ibérico, por lo que su relación con una torre que se supone romana, es en todo caso, dudosa.
La existencia de una torre sepulcral romana en esta zona de Alicante, que puede parecer extraña, no lo es tanto si tenemos en cuenta que existen noticias acerca del hallazago en la Villavieja de materiales romanos.  Así, Rico, para demostrar que Lucentum no estuvo en este lugar, aduce que allí sólo se habían encontrado una colección de monedas, fragamentos de vasijas, lamparillas, el tronco de una estatua de aproximadamente un metro de altura y trozos de pavimento árabe, todo ello en una casa del callejón del Instituto.  El conjunto podría pasar por árabe de no ser por la presencia de un trozo de estatua y porque Rico lo trae a colación para demostrar que con tan pocos hallazgos (hay que suponer romanos) no puede localizar allí una ciudad como Lucentum; pero para lo que a nosotros nos interesa en este momento es bastante ilustrativo: allí se encontraron restos romanos que deben corresponder a un asentamiento de algún tipo.  Podría pensarse en una zona de la necrópolis de la ciudad de Els Antigons o tal vez en algún establecimiento rural.

sábado, 1 de marzo de 2014

Puerto de Alicante , una historia de 1723



Estatua del Cardenal Belluga en Murcia, en la plaza que     lleva su nombre
Durante la Edad Moderna las galeras, que comenzaban su decadencia como buque de guerra principal, seguían siendo el medio más seguro de viajar por mar, por su capacidad de navegar tanto a remo como a la vela, y por su pequeño calado que le permitían refugiarse en cualquier rincón de la costa.
Alicante era uno de los puertos utilizados, tanto por los mercaderes genoveses que tenían sus pequeñas industrias en Murcia como por soldados, eclesiásticos, y sobre todo por los obispos de la diócesis que tenían la obligación de viajar a Roma cada cuatro años para informar de los problemas de la diócesis (Visitas Ad Límina).
En el presente documento, las galeras empleadas en el viaje son de la República de Génova, pues la Escuadra de Galeras de Génova, armada por los Doria, a sueldo de España, había sido disuelta, al no renovarse el asiento al fin de la Guerra de Sucesión. Pero el viaje por mar era azaroso, pues todavía en esta época, los corsarios argelinos, marroquíes, tripolitanos y tunecinos, estaban en su apogeo, capturando tanto las naves como sus ocupantes, esclavizando a éstos, vendiéndolos en el mercado de esclavos o esperando su rescate por los padres trinitarios o mercedarios.
La duración de once días en el trayecto de Génova a Alicante, permitió, sin duda, hacer varias escalas. En alguna de ellas, o en Genova, había peste, por cual había que pasar la cuarentena. La afortunada circunstancia de estar en Alicante el Capitán General y Gobernador del Reino de Valencia, evitó al Obispo a pasarse 40 días en las galeras sin poder desembarcar.
Es muy posible que Belluga se trasladase a Roma para asistir, ya como Cardenal, al Cónclave donde fue elegido el Papa Inocencio XIIII o para recomendar para el obispado de Cartagena a Tomás José Ruiz de Montes su sucesor, presentado anteriormente por Felipe V.
Arribo del Eminentísimo Señor Cardenal Belluga a Alicante:

“El Señor Arzediano de Lorca, propuso, como avia convocado al cavildo para dar noticia del arrivo del Eminentísimo Señor Cardenal Belluga, Obispo de este obispado al puerto y ciudad de Alicante, el qual avía participado su eminencia con propio que llegó anoche a las 10 y media más o menos, el qual parece ha sido con felicidad por haber venido en once días desde Génova sin vorrascas ni tropiezos, aviendole aprontado aquella República para su viaje, dos galeras que le han conducido con toda seguridad y conveniencia y en consideración de estar en tierra de España su persona, porque hallándose en Alicante, el Capitán General y Gobernador del Reyno de Valencia, avía dispensado con su Eminencia la quarentena, le parecía conveniente que, en esta Santa Iglesia se haga alguna demostrazión y acción de gracias por esta faborable noticia que se publicó anoche con repique de campanas en toda esta ciudad. Y oído lo referido, confirió el Cavildo y acordó que, hoy, domingo antes de la misa conventual, se cante con toda solemnidad, el Te Deum Laudamusy que se vuelvan a repicar las campanas de esta Santa Iglesia y se prebengan para ello al Ministro de Ceremonias, Capilla de Música y al campanero y al Señor Fabriquero maior, para que el día en que su Eminencia entre en esta ciudad, haga poner en la torre por la noche, luminarias y disparar fuegos, festejando la entrada y feliz arrivo de dicho Eminentísimo Señor Cardenal, Obispo de este obispado”.
A.C.A.C. 27 de junio de 1723.

Una historia de Corsarios Berberiscos en el siglo XVI


corsarios berberiscos
Documento del siglo XVI.
Archivo General de Simancas. E, leg. 79, año 1549, folio, 3. Corsarios berberiscos
“A la Sacra Cesárea y Católica Majestad: Esta ciudad de Cartagena y comarca de ella, estaba muy descansada con la paz que V.M. Asentó con el turco porque como en la Ciudad de Argel, ha avido e ay tantas fustas de turcos que tan continuos han sido por estas partes y que tanto mal nos an hecho así en nuestras pesquerías y tierras de lavores que están cerca de la mar como en toda esta costa, y si no fuera por las guardas que V.M. Tiene en esta costa cerca desta ciudad nos ovieran hecho mayores males y abundante peligro de saquear esta ciudad por estar como esta yo sin muralla ni defensa alguna. De la ciudad de Argel, han salido tres galeotas armadas, andan por esta costa haçiendo todo mal y guerra y en Ybiça tomaron ciertos cristianos y vinieron de las peñas de albir que es en el reyno de Valencia, y ay hiçieron presa y además de estas tres fustas an venido por estas partes dos bergantines de turcos y moros y el uno de ellos dio çerca de Guardamar y catiuo seys cristianos y de Alicante salieron tres barcas armadas contra ellos, y estando rescatando los cristianos tomaron al bergantín de los turcos donde tomaron treynta y seis moros y turcos y catorçe cristianos que trayan los quales yban a Velez de la Gomera con mucho caudal e haçienda para haçer fustas y armas contra los cristianos y ayudarse y servir al jarife que esta en Fez, y el tro bergantin vino a esta ciudad y arrio una barca de cristianos desta ciudad, los quales huyeron y se fueron y les tomaron la barca que trayan, y esta ciudad siendo avisada por las guardas que V.M. Tiene, armaron tres brgantines contra ellos y los siguieron y les quitaron la barca que tomaron a los cristianos, también hemos sido avisados por carta como a las peñas de albir an venido quatro fustas de turcos con otras, de todo lo qul se enbia ynformación bastante a.V.M. Hecha por el mariscal de Leon Corregidor que es en este rreyno de Murcia por V.M, el qual a tenido especial cuydado en todo esto acaheçido.
Visto estas novedades y como de esta manera no se guarda la paz hecha por V.M, con el turco, acordamos de hacello saber a V.M. Para que en ello provea el servicio de Dios nuestro Señor y de V.M. Y bien de estos Reynos y para saber de V.M. Si con estos hemos de tener paz o guerra y estar guardados y avisados como de antes lo estavamos y ansi, suplicamos a V.M. Nos enbie a mandar lo que hemos de haçer en ello.
Guarde Nuestro Señor la cesarea y católica majestad con aumento de muchos y mayores reynos e señoríos. De Cartagena, siete de mayo de mill quinientos y quarenta y nueve años”.

Citado por MARTÍNEZ TORRES, J.A. Prisioneros de los infieles. Vida y rescate de los cautivos cristianos en el Mediterráneo Musulmán siglos XVI-XVII. Barcelona: Edicions Bellaterra, S.L., 2004.